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Tel Aviv, tolerante, segura y multicultural

Diversidad, modernidad y liberalismo son solo parte de la carta de presentación con la que Tel Aviv  cautiva a miles de turistas todos los años.

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Tel Aviv es una urbe costera, una de las principales de un país minúsculo como Israel, lo cual  puede parecer fácilmente abarcable, pero la cultura, intensidad y variedad de atractivos con los que cuenta esta ciudad demuestran lo contrario.

Si los turistas planean visitar Tel Aviv durante celebración de Eurovisión -14 al 18 de mayo-  creían que los días que dura la competencia les alcanzarían para recorrer esta pequeña ciudad, están equivocados.

No es casualidad que cada vez más aerolíneas inauguren nuevas rutas uniendo más ciudades con Tel Aviv, siendo TAP Air Portugal y Ryanair las últimas, sumando conexiones con Lisboa y Viena, y Núremberg (Alemania), respectivamente.

Una Ciudad segura

Según cifras oficiales, tanto la ciudad como el país superan cada año desde hace ya un lustro el récord de turistas, algo que no solo se relaciona con la aparente calma en cuanto a la seguridad, sino también con el veloz crecimiento en infraestructuras, tecnología y variedad cultural.

“Algunos tienen en la cabeza la idea de que como vienen a Oriente Medio se encontrarán con un lugar tenso y gente en camello”, explica Dan Liberson, guía turístico residente en Tel Aviv, quien asegura que, por el contrario, se quedan sorprendidos.

“Cuando se encuentran con calles como el Rothschild Boulevard y ven el desarrollo tecnológico, la gente trabajando con sus ordenadores en bonitos cafés y manejándose en bicicletas y monopatines eléctricos, quedan impactados”, añade.

Esa diferencia entre expectativa y realidad es tal vez una de las descripciones más recurrentes de quienes la visitan, con el agregado de la seguridad como gran fantasma histórico de Israel.

Un cambio de percepción por la seguridad

Algo que Eytan Schwartz, director ejecutivo de Tel Aviv Global, la rama de la municipalidad que se ocupa de turismo internacional, enmarca en el pasado y apunta a un cambio de percepción por la seguridad que se respira en la ciudad y la amenaza global del terrorismo en Europa.

El pasado 23 de abril se cumplieron dos años del último ataque en Tel Aviv, conocida en Israel como una “burbuja”, sobre todo en relación al conflicto con los palestinos y la tensión percibida en otras partes del país.

Aquel incidente dejó cuatro heridos, ninguno de gravedad, y habría que remontarse a junio de 2016 para encontrar el último ataque que dejó víctimas mortales, que fue el tiroteo en el mercado de Sarona, donde cuatro israelíes murieron y 17 fueron heridos.

“A veces me preguntan antes de venir si deben tener alguna consideración específica  y, cuando están aquí, se sorprenden de la poca presencia policial en las calles, de que casi no hay robos -salvo de bicicletas- ni hechos de violencia y, principalmente, de que en Tel Aviv no está presente lo que se describe en las portadas de los periódicos”, expone Liberson.

En cuanto a atracciones turísticas, la ciudad cuenta con una variedad notable de opciones que van, desde lo histórico a lo más moderno, pasando por elementos gastronómicos y arquitectónicos notables.

El primer Barrio judío y la gastronomía

Neve Tdezek, hoy una zona elegante, con lujosos cafés y nuevos edificios, fue el primer barrio judío, construido en las afueras de la antigua ciudad de Yafa, en 1887, 22 años antes de la fundación de la actual ciudad de Tel Aviv, que tiene apenas 110 años, antes de la creación del Estado de Israel en 1948.

Fue a partir de este barrio que los inmigrantes judíos se fueron expandiendo hacia zonas aledañas, poblando esta metrópoli que hoy cuenta con casi 450.000 personas.

Pegado a esta zona se encuentra Kerem Hateimanim (viñedo yemenita), otro de los enclaves más antiguos, con la particularidad de haber conservado la autenticidad de las humildes casas y angostas calles de sus orígenes, que junto con el aroma a “jachnun” y otros platos típicos de los inmigrantes yemenitas que la poblaron, le aportan un toque muy singular.

El barrio yemenita linda con el principal mercado de Tel Aviv, el Shuk Hacarmel (Mercado de Carmel), una calle que superpueblan, a lo largo de 400 metros, puestos de comida, ropa, “souvenirs” y baratijas de todo tipo, cuyos dueños ofertan a gritos, sin importar la hora del día o la época del año.

El Hacarmel no es el único mercado de esta ciudad que, aunque se parezca en muchos aspectos a una típica capital europea, se niega a perder su esencia medioriental. El Shuk Levinsky y Shuk Hatikva, ubicados más al sur, sobre todo el segundo,  muestran una notable variedad de especias de gran calidad, cuentan con menos turistas y son, por ende,  más económicos en sus precios.

El sur de Tel Aviv, la zona de población más diversa

El sur de Tel Aviv es, tal vez, la zona con la población más diversa y heterogénea de la ciudad. Empezando por el pintoresco Neve Tzedek, con un creciente colectivo de inmigrantes franceses de clase media y alta.

Desde él se avanza en dirección sur hacia el barrio de Florentín, el más bohemio y hípster, cargado de arte callejero y lugares de comida vegana.

El recorrido nos llevará  a Shapira y Neve Shaanán, separados por la vieja e imponente estación central de autobuses y caracterizados por contar con los mayores índices de inmigrantes indocumentados en el país, especialmente africanos, en busca de asilo.

Yafa y la arquitectura Bauhaus

El norte de la urbe, por otro lado, cuenta con una población principalmente israelí de origen ashkenazí (judíos provenientes de Europa Central y Oriental), y además de ser la zona más tranquila y más rica, cuenta con algunos de los mejores museos, con la prestigiosa Universidad de Tel Aviv y con el parque Hayarkón, una inmensa alfombra verde de 3.500 metros cuadrados, con un río y múltiples espacios recreativos y deportivos en su interior.

Las áreas de Dizengoff y Sarona, reconocidas por sus vibrantes bares, elegantes restaurantes y negocios de primeras marcas, son tal vez los dos principales distritos comerciales, albergando las grandes superficies Dizengoff y Azrieli, respectivamente, y rodeadas de algunos de los edificios más icónicos de arquitectura Bauhaus de la ciudad.

La Ciudad blanca

Tel Aviv es denominada la “Ciudad Blanca” por las más de 4.000 construcciones de este estilo alemán de principios del siglo XX que llegó de la mano de arquitectos judíos de aquel país.

Más allá de la diversidad de estos distintos barrios, su variada oferta gastronómica, su ambiente liberal y su interminable vida nocturna, la joya de esta ciudad precede a su fundación por miles de años. Lleva un ritmo de vida más relajado y hasta se anima a hablar otro idioma: es Yafa, urbe codiciada por múltiples imperios a lo largo de la historia y ahora suburbio de Tel Aviv con residentes mixtos judíos y árabes.

Ubicada sobre la costa, cuenta con uno de los puertos más antiguos del mundo, un remodelado casco viejo imponente, con estrechas calles y pequeños cafés, un “mercado de pulgas” (mercadillo), donde se consiguen los productos artesanales más baratos y las obras de arte más caras y, sobre todo, una diversidad demográfica notable que mezcla judíos, musulmanes y cristianos, con sus templos, mezquitas e iglesias.

Playas y orgullo gay

El atractivo de Tel Aviv que se anima a competir con la magia de Yafa es su extensa playa, que bordea la ciudad por el este y recibe, durante casi todo el año, a familias y principalmente a grupos de jóvenes que se turnan desde temprano entre el voley-playa, el surf y el pelota-paleta, con chiringuitos sobre la arena y atardeceres de película.

Todos los veranos, generalmente en junio, las playas de Tel Aviv y la ciudad entera reciben a miles de turistas LGBT+ que vienen a celebrar las jornadas del Orgullo Gay por lo que Schwartz, como representante de turismo internacional de la municipalidad, la denomina: “capital LGBT de Oriente Medio”.

Para él, la cultura gay es tal, que no solo está barrios o clubes, sino en todos los rincones de la ciudad.

El director ejecutivo de Tel Aviv Global menciona, además, que los valores de la urbe tienen mucho en común con aquellos que pregona el festival de la canción de Eurovisión, sobre libertad, tolerancia, creatividad y apertura a lo diferente, y considera que “la vibra y energía” de la ciudad la convierten en el lugar perfecto para albergar este evento musical.

Casi desafiando al turista a que se anime a visitarla, concluye: “No se me ocurre otra ciudad donde la brecha entre expectativa y realidad sea tan grande como en Tel Aviv. Por el tema de la religión, la gente muchas veces espera encontrarse con un lugar anticuado y tradicional y, cuando pone el pie aquí, ve una ciudad moderna, vibrante, creativa y con la mayor concentración de empresas emergentes del mundo”.

 

EFE/REPORTAJES/ Pablo Duer.

 

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