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Viaja y Vive

Isla Reunión, una joya francesa de ultramar

Situada en el Océano Índico, al este de Madagascar, la isla Reunión permite descubrir la parte insular de Francia más exótica, volcánica y paradisíaca, a miles de kilómetros del territorio continental del país.

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¿Le gustaría pisar Francia sin acercarse a Europa e incluso visitar ese país en pleno invierno sin pasar frío? Para hacer realidad esta aparente incongruencia y disfrutar de una experiencia diferente, solo hay que elegir como destino de su próximo viaje algunos de los territorios franceses de ultramar.

La isla de Reunión (www.reunion.fr), en el Océano Índico, es una de las joyas de ese conjunto de departamentos ultramarinos que albergan población humana e integrados en la República Francesa pero situados a miles de kilómetros de París.

Esta espectacular isla volcánica de una belleza que corta el aliento, ofrece al viajero vegetación exuberante, coloridos contrastes naturales, impactantes formaciones geológicas, riqueza multicultural, y experiencias inolvidables y exóticas en una de las fronteras más lejanas y tropicales de Francia.

Uno de los volcanes más activos del planeta

Le Piton de la Fournaise es uno de los volcanes más activos del planeta y la estrella indiscutible de la isla Reunión donde, varias veces al año, regala a los habitantes y visitantes un espectáculo impresionante con proyecciones y coladas de lava en tecnicolor, según informan a Efe desde Atout France, la Agencia de Desarrollo Turístico de Francia (https://es.france.fr/es).

Esta fuerza de la naturaleza, cuya silueta está siempre visible, aunque las nubes coronen su cima, culmina a 2.632 metros de altitud y ocupa, por si sola, casi un tercio de la superficie del territorio, convirtiéndose en el lugar más visitado de la isla y, desde hace diez años, “ha entrado en erupción, de media, una vez cada nueve meses, sin peligro para la población”, según la viajera Pascale Filliâtre.

Espectacular barranco con cascadas

Otra belleza geológica de Reunión, situada en el macizo del Piton des Neiges, es el barranco Trou de Fer, cuyas grandes cascadas presentan una caída de agua de 300 metros de altura y que “puede contemplarse desde un mirador que hace las delicias de quienes pasean por la zona”, según Ludovic Rivière, un conocido fotógrafo (www.lrphotographies.com) residente en esta isla.

“ El río Langevin está jalonado, en el sur de la isla, por magnificadas cascadas y estanques, como los que se encuentran en la parte baja de la catarata de Grand Galet, adonde los residentes acuden aquí a refrescarse y disfrutar de comidas campestres cuando hace calor”, según Rivière.

Otro lugar natural espectacular es el estanque de La Paix, “alimentado por varias cascadas río arriba y accesible a todos” y que el mejor momento para visitarlo es “temprano por la mañana, con los primeros rayos de sol”.

Cultura de los pueblos africanos y del océano Índico

Isla jardín para unos, tierra de sensaciones para otros, este departamento de ultramar de soberanía francesa en el hemisferio sur, permite también, contemplar los perfumados campos en los que se cultiva la vainilla o realizar caminatas por las montañas o por unos arenales “para quitarse el sombrero”, según otro enlace recomendado por Atout France, (www.easyviajar.com/reunion).

Este territorio  hace gala de un exótico cruce de la cultura de los pueblos africanos y del océano Índico, revelándose como “un ejemplo de tolerancia y mestizaje, donde todas las religiones viven en armonía”, señala Gonzalo González Beneytez, de EasyViajar, portal editorial consagrado a los viajes.

“Pero lo que empuja a tantos turistas a visitar la isla y a volver a repetir, son los increíbles paisajes que aúna imponentes volcanes, circos, acantilados, densas selvas y generosas playas, y tal es la riqueza natural de esta isla, que figura en la lista del Patrimonio Mundial (World Heritage List) de la Unesco”.

Belleza volcánica excepcional

En efecto, los pitones, circos y escarpaduras que abarcan la zona central del Parque Nacional de La Reunión, con una extensión de 100.000 hectáreas equivalente al 40 por ciento de la superficie de esta isla que cuenta con dos macizos volcánicos, tienen un “valor universal excepcional” según la Unesco (https://whc.unesco.org/en/list/1317) .

Además, este departamento de ultramar ofrece unas generosas playas de arena blanca circundadas de aguas cristalinas en su costa oeste, en los alrededores de Saint-Gilles, y sus aguas atesoran una imponente barrera coralina que se extiende sobre más de una docena de kilómetros, siendo esta laguna salada ideal para bañarse y practicar el submarinismo, según Beneytez.

Turismo extremo

Las calderas volcánicas o recintos montañosos (‘cirques’) de Cilaos, Salazie y Mafate; el observatorio de tortugas marinas de Kélonia; los picos de Le Maïdo (2,190 metros) y Le Grand Bénare (2.898 metros); la espectacular cascada de Voile de la mariée; la playa de Roches Noires; la ensenada de Cascades; los acantilados de Cap Méchant y los caminos de lava de Grand-Brûlé, son otros puntos de obligada visita, según Atout France.

Esta misma fuente también recomienda admirar la puesta de sol desde el Piton des Neiges, dar un paseo aéreo a bordo de un helicóptero, practicar  submarinismo, barranquismo o ‘rafting’ y deambular por el mercado al aire libre de Saint-Paul.

Visitar un templo tamul y asistir a un paseo sobre el fuego, hacer el circuito de las casas criollas de Entre-Deux, salir a observar los delfines y las ballenas de paso por las costas, descubrir el sur salvaje y la Ruta de las Lavas, y bailar frenéticamente al ritmo del maloya, son otras experiencias inolvidables para el viajero.

 

EFE/REPORTAJES/Por Pablo Gutman.

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