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Dinero

El Vaticano pide impuestos a operaciones en “paraísos fiscales”

El Texto “Las cuestiones económicas y financieras”, lanzó una dura crítica a la especulación financiera salvaje, a la pérdida de la ética en las transacciones económicas.

En un documento doctrinal aprobado por el Papa, el Vaticano cuestionó hoy a las finanzas que ofrecen ventajas fiscales como herramienta usada para reciclar “dinero sucio” e instó a los países a tener la valentía de cobrar impuestos a las operaciones en los llamados “paraísos fiscales”.

El texto titulado “Oeconomicae et pecuniariae questiones” (Las cuestiones económicas y financieras) lanzó una dura crítica a la especulación financiera salvaje, a la pérdida de la ética en las transacciones económicas y a la excesiva deuda externa que condiciona a muchos países.

El escrito fue firmado por un cardenal y un arzobispo

Con 31 páginas de extensión y difundido en seis idiomas (italiano, inglés, portugués, alemán, francés y español), el escrito fue firmado por un cardenal y un arzobispo que es, también, el máximo responsable de salvaguardar la doctrina en la Iglesia católica.

Este detalle resulta una novedad, por primera vez en la historia moderna de la Santa Sede, un documento con criterios técnicos económicos es avalado por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en este caso Luis Ladaria Ferrer.

Por eso, esta nota pasó a formar parte del magisterio ordinario católico y si bien el propio Ladario explicó que “no es vinculante” porque no se trata de un dogma de fe, ningún fiel de la Iglesia puede ignorarlo o no tenerlo en cuenta.

El sistema financiero mundial necesita de regulación

Entre otras cosas, el documento constató que el sistema financiero mundial necesita de regulación y también “un fundamento ético claro”, porque actualmente existen enormes desigualdades y “el número de personas que viven en pobreza extrema sigue siendo enorme”.

Lamentó que tras la crisis económica iniciada en Estados Unidos en 2008, no ha existido “ninguna reacción” que haya llevado a repensar los “criterios obsoletos que continúan gobernando el mundo”.

“Por el contrario, a veces parece volver a estar en auge un egoísmo miope y limitado a corto plazo, el cual, prescindiendo del bien común, excluye de su horizonte la preocupación, no sólo de crear, sino también de difundir riqueza y eliminar las desigualdades, hoy tan pronunciadas”, denunció.

También flageló la disparidad social profundizada porque “algunas minorías” explotan y reservan en su propio beneficio vastos recursos y riquezas, permaneciendo indiferentes a la condición de la mayoría.

“Es un lugar donde los egoísmos y los abusos tienen un potencial sin igual para causar daño a la comunidad”

Más adelante constató que los mercados son incapaces de regularse por sí mismos, porque no pueden generar honestidad, confianza, seguridad, leyes, ni tampoco pueden corregir los efectos negativos que de ellos se derivan como las desigualdades, asimetrías, degradación ambiental o fraude.

“No es posible ignorar que en la industria financiera, debido a su omnipresencia y a su inevitable capacidad de condicionar y –en cierto sentido– de dominar la economía real, es un lugar donde los egoísmos y los abusos tienen un potencial sin igual para causar daño a la comunidad”, siguió.

Advirtió que el rendimiento de los capitales “asecha de cerca y amenaza” con suplantar la renta del trabajo, que termina perdiendo su sentido más profundo: la dignidad.

Además catalogó como “éticamente ilegítima” y “disfuncional para la salud del sistema económico” la aplicación de tasas de interés excesivamente altas.

 

NTX/I/ABA/MGT/

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